LA SIRENITA

¿Quién no ha visto la maravillosa historia de La Sirenita, que Disney lanzó hace ya treinta años, y que llenó de ilusión a millones de tiernas criaturas?
(Entre ellas, yo, que era una criatura, aunque no sé si tierna).
La Sirenita de Disney lo tenía todo para triunfar en la época: una bella princesa (rancia como ella sola, pero bella, muy bella), canciones pegadizas, divertidos personajes (aunque algunos resultaran odiosos como la gaviota aquella. ¡Dios, cómo odiaba a ese pajarraco!) un príncipe soso, pero guapo, muy guapo, una maravillosa animación, una bruja mala y ¿cómo no? Una supuesta historia de amor verdadero.
Una vez aclarado esto... ¡Vamos al lío!
LA TRAMA
Doy por hecho que a estas alturas todos conocemos la historia de La Sirenita, pero por si alguien ha estado, no sé... muerto, durante los últimos treinta años...
AVISO: ¡SPOILERS!
La Sirena, hija de Tritón (el mandamás de los mares) se enamora de un príncipe. Para poder acceder al mundo de los humanos y así conseguir estar con él, hace un trato con una bruja a cambio de obtener unas piernas. La bruja mala, muy mala, le tiende una trampa, pero el amor triunfa y fin.
TRADUCCIÓN:
Una adolescente malcriada, medio pez, pero malcriada y caprichosa, un día se enamora y deja a su padre, a sus cinco mil hermanas, su casa (bueno, su palacio), a sus amigos, sus estudios y todo lo que ama, por un tío con el que no ha hablado en su acuática vida. Y fin.
Vamos a analizar esto más en profundidad.
Debo aclarar que analizar clásicos como este bajo el prisma actual no deja de resultar injusto. Antes era normal ver a mujeres desvalidas esperando ser salvadas por valientes príncipes. Amores tóxicos por doquier y valores con olor a cerrado, a antiguo, a anquilosado. Hoy en día (por suerte) las cosas están cambiando, pero no por eso es menos divertido analizar y diseccionar los estereotipos de una época no tan lejana.
Para empezar, Ariel, que así se llama la prota, (no haré el chiste del detergente)...
Creo que ya lo he hecho.
Bien, pues Ariel es una niña, una niña en plan:
Quiero ir a ver mundo... El mundo exterior mola más... Tengo una habitación secreta llena de objetos de humanos... (quién dice habitación, dice cueva).
A ver, yo no soy psicóligo (¡gracias a Dios!), pero esta niña igual, quizá, tal vez... Necesita un poco de atención. Vale que su padre debe estar ocupado siendo el Dios del mar y eso; que no tiene madre y que tiene tantas hermanas que te llenan un concierto de Alejandro Sanz ellas solas, pero no sé... Debe haber estado recopilando objetos durante años...
¡Hazle un poco de caso a tu hija pequeña, Tritón!
¿Y sus mejores amigos? Un pez y un cangrejo. Vaaaleeee. Está muy cuerda la muchacha.
Este hecho siempre me llenó de dudas. Me explico... ¿Qué come La Sirenita? Vive en el mar, quiero decir, que no creo que coma ciervos. ¿Algas? ¿Plancton? En aquella época no estaba tan de moda el veganismo así que la única respuesta que parecía lógica en ese momento era que se alimentaba de peces y otras especies marinas.
La odié. La odié fuertemente. Crecí pensando que ella se podría haber comido a la madre de Flander o... No sé... Al primo de Sebastián.
Dejando de lado sus gustos culinarios, vayamos a otro de sus gustos... El más... Interesante...
Su gusto por los hombres.
¿Lo estabais esperando, verdad, morbosillos?
Bien, nuestra prota con nombre de detergente (no lo he podido evitar, perdón) una noche presencia el naufragio de un barco.
Ella, como es una adolescente curiosa, va a ver. Y ve, ve mucho, ve muy bien.
Dicho barco está lleno de hombres, de marineros, de grumetes (como en el Cola-Cao), de.... El mundo náutico no es lo mío... ¡Lleno de tíos que trabajan en un barco! Pero ella, nuestra Sirenita, no se fija en cualquiera. Noooo... Ella no se fija en el marinerito bajito, delgado, sucio, poca cosa, pero humilde y trabajador, que intenta con todas sus fuerzas (y por un sueldo miserable seguramente) que el barco no se hunda... Noooo... Ella se fija en el morenazo de metro noventa, ojos azules, pelo Vidal Sassoon, camisa desabrochada, pecho al descubierto y que, por casualidad, por pura coincidencia, resulta que además, es un príncipe.
Ella es un "pescao", pero tonta no es.
Y como su amor es tan auténtico, tan profundo, tan de verdad, nace de una conexión tan profunda y real entre... Esto... Dedide salvarle la vida y obsesionarse con él.
¡Esto es amor verdadero y lo demás son tonterias!
Pero a ver, tía rancia, si no has cruzado ni media palabra con él, que igual es un gilipollas, o sale a matar gatitos por la noche, o es un pirado que colecciona cabezas de Barbie (no olvidemos que es un príncipe y ya sabemos que la realeza...), o tiene pareja o yo que sé, es gay. (No, eso no, todavía papá Walt no había avanzado tanto).
Bien, pues la niñata lo deja todo, todo, por seguir a un tío al que no conoce de nada. ¡Bárbara decisión! Y como para eso tiene que ser humana, visita a una bruja que le entrega las tan ansiadas piernas a cambio de su voz, su preciada voz, y le da un tiempo límite para conseguir el corazón de su anhelado príncipe-pecho-descubierto, pelo-Vidal Sassoon.
A ver...
A ver... Ariel... El aire tenebroso de la cueva donde vive esta señora, ¿no te dice nada? Que tenga cuerpecitos disueltos de antiguos compañeros sirenos desperdigados por el suelo, ¿tampoco? Que te mire y se ría con cara de psicópata, de muy psicópata, y con una risa macabra, pero que muy macabra, no te sugiere que quizá... ¿no deberías confiar en ella?
Se ve que no.
Aquí tengo que hacer un alto en el camino.
¡Stop!
Úrsula. La bruja mala. Muy muy mala. Fea. Muy muy fea. Y gorda. Muy muy gorda.
El mejor personaje de esta película y uno de los mejores villanos de todo Disney. Una tía (que parece sacada de un número antiguo de Music Hall) y que engatusa a Ariel diciéndole cosas como: "No olvides que tan solo tu belleza es más que suficiente" o "Los hombres no te buscan si les hablas, a no ser que tú les quieras aburrir..."...
Te lo decía cantando y moviendo sus poderosas caderas y tú te lo comías con patatas. ¿Eran frases machistas? Sí. Pero cantadas, todo bien.
Antes de que vayáis con las antorchas encendidas a quemar las oficinas de Walt Disney, hay que entender el contexto, la época y los roles sociales del momento, que alentaban y daban soporte a la creación de personajes con tales características, deseos, convicciones y personalidades. Hay que contemplarlos desde la distancia, con la experiencia y el entendimiento que nos dan los años y el significativo avance y progreso que hemos alcanzado a día de hoy, pero con la comprensión de aquel que mira hacia el pasado para poder mejorar el presente. Apagad las antorchas por el momento.
Úrsula era una villana y se comportaba como tal.
Ariel era una niña insoportable y también se comportaba como tal.
Sí, no nos engañemos. Era una egoísta. Sus amigos tuvieron que ponerse en peligro incontables veces porque la niña se encaprichó de un príncipe. No se merecía todo lo que Flander y Sebastián hicieron por ella.
Sebastián... El cangrejo cubano y bailongo que tenía ritmo. ¡Que para eso era cubano! ¡Que no falten los estereotipos!
Si hasta casi obligan al príncipe-pecho-descubierto, pelo-Vidal Sassoon a besarla. Lo preparan todo y ni así. No sé, hija. Igual... No le molas mucho... O igual el tío es un sangre-horchata y deberías buscarte un sireno marchoso.
Pero no, ella no. Ariel no se rinde.
No se rindió ni cuando Úrsula, en forma de morenaza buenorra, le roba al príncipe delante de sus narices. Vale. Que se supone que estaba hechizado y que no actuaba bajo su voluntad... Pero es que en un minuto consigue más que ella en días.
¿Eso no te dice nada?
Déjalo, muchacha. Eres joven, princesa, guapa, pelirroja, tienes toda la vida por delante, las conchas esas del sujetador se te aguantan solo con las tiras de abajo. ¡Solo con las tiras de abajo! ¿Vas a malgastar semejante turgencia y firmeza de tetas con ese flojo? ¿Sabéis cómo tienes que tenerlas de duras y firmes para que no se caigan esas conchas con lo que pesan?
Al final, como pasa en todos los finales, se lía. Se lía mucho. Parda. Hasta Tritón tiene que hacer acto de presencia con su tenedor gigante para poner orden, ya que a Úrsula le da por transformarse en un pulpo gigante con muy mala leche.
Incluso el príncipe atontao tiene que hacer algo y la atraviesa con el palo largo de su barco. (Ya os he dicho que yo de náutica...)
¡Bravo por él! ¡Ha hecho algo además de pasarse seis horas delante del espejo para peinarse ese flequillo! (Porque eso no es natural, todos lo sabemos). Eric, lo sabemos.
Y llegamos al final. Tritón acepta que su hija abandone su hogar y a su familia por un hombre desconocido, pero con un perfecto tupé, y un futuro incierto.
Se casan y como en todos los cuentos... Viven felices y comen perdices.
(O peces, traidora asesina, que te tengo calada)
CONCLUSIÓN.
La Sirenita es un clásico y como tal hay que recordarlo. Sus míticas canciones han alegrado el corazón de una generación de niños de los que formo parte.
No es una obra audaz ni reivindicativa porque nunca pretendió serlo. Es un cuento clásico llevado a la gran pantalla con, hay que reconocerlo, el encanto de esas películas clásicas de Disney.
Es una película que para ser disfrutada plenamente necesita de la inocente y mágica mirada que solo un niño posee.
Y hasta aquí mi análisis de La Sirenita, espero que os haya gustado, o como mínimo, que os haya sacado una sonrisa.
Podéis dejar en los comentarios qué película, serie, película de animación o serie de dibujos animados, os gustaría que analizara. Me encantaría recibir propuestas vuestras e ir subiendo contenido relacionado con vuestros gustos.
Y si no, pues iré subiendo lo que me salga del... ¡Hasta aquí hemos llegado!
Me despido rapidito... Con un besito corto, pero bonito.
¡Xauuuuu!


Jajajaja! Enhorabuena!! Muy divertida tu visión de la peli!! Enhorabuena!! Espero que publiques muchas más!!
ResponderEliminarGracias! Iré subiendo más! Naruto? Gran sèrie! Quizá le haga un análisis. 😁
EliminarEs que me troncho!!!! Me ha encantado!!! Tu blog es precioso y tienes ingenio de sobra para hacerlo crecer. No me lo voy a perder.
ResponderEliminarUn beso grande, grande!
Gracias preciosaaa! Vamos a por Ello! 🥳😘
EliminarBuenísimo!!! He disfrutado mucho!! ingenioso, original, diferente, divertido, reflexivo, una lectura en que unas palabras te llevan a las otras con fluidez y en la que no se pierde la atención, te felicito y animo a seguir publicando!!
ResponderEliminarTe lanzo tres propuestas para que elijas: E.T. , Verano Azul y alguna que te guste de Quentin Tarantino
Muchos besos!!
Gracias Mónica Amedio..🤣🤣🤣🤣... Te cojo la palabra y te preparo una sorpresa! Estate atenta! 😘😘
EliminarJajaja! Una crítica feroz! Me ha gustado mucho más que la película! 🤣 Sigue en ello que te seguiré con ganas. Una lectura muy amena y divertida.
ResponderEliminarTe atreverías con la Jungla de cristal? 😉
Gracias Culé! Me atrevo, me atrevo!
Eliminar😂😂😂👍👍
ResponderEliminarBrutal! Me encanta esa vision preguntandote la dieta de la sirenita... 😆
¿Te animas con las de Indiana Jones?
Oido cocina! Una de Indi en vena! 😁😁😁
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